Después de tres décadas, Larry Carlton regresó a la Argentina, en el marco de su visita y antes de su presentación en el Teatro Coliseo el legendario guitarrista norteamericano brindó una clínica para los alumnos de la escuela, que se realizó el pasado 12 de julio en el Auditorio de Ciudad de la Paz.

Al comenzar el encuentro “Mr. 335” -el sobrenombre de Carlton, que alude a su guitarra Gibson predilecta- pidió disculpas ya que el instrumento estaba demorado en la aduana local, hecho que no impidió que la leyenda viva desplegara todo su talento frente a los alumnos. Con más de 25 discos propios, cuatro Premios Grammy y cientos de colaboraciones con grandes artistas, entre ellos B.B. King, Michael Jackson, Quincy Jone, John Lennon, Joni Mitchell y Charly García -si bien confesó que no lo recordaba, participó en la grabación del tema “Los dinosaurios”-, Carlton es un referente indiscutido de la guitarra.

Durante la clínica los alumnos tuvieron la oportunidad de realizar distintas preguntas al músico. Así, Carlton recordó sus inicios y , entre otras cosas, dijo que desde los 4 años estaba fascinado con una guitarra acústica que había en casa de sus abuelos, y que su madre - que también tocaba la guitarra- le dijo que podría empezar sus estudios una vez que pudiera tomar el instrumento; así comenzó a estudiar antes de los siete años con un profesor bastante atípico, de Chicago, que no usaba púa y que le enseñó algunas técnicas poco ortodoxas. “Como comencé a tocar de tan joven, nunca tuve que preguntarme cuál debería ser mi profesión, fui muy afortunado; a los 15 años ya estaba tocando tres noches a la semana con músicos más grandes” subrayó.

Otra de las consultas estuvo vinculada a las técnicas en la improvisación y al respecto el guitarrista explicó que de chico aprendía “copiando” de los discos que escuchaba. Y su técnica posterior la fue desarrollando mientras tocaba, ya que no practicaba, por ejemplo, las escalas. “Mucho de lo que aprendí de joven, lo recuerdo hoy, a los 68 años”, agregó.

“Al ser sesionista -explicó Larry- tuve la oportunidad de trabajar con algunos de los mejores músicos, todos los días, y mi capacidad musical iba mejorando; fue una experiencia muy positiva”. Entre otros temas, Carlton también recordó el impacto musical que tuvo su experiencia con The Crusaders: “Cuando me pidieron que grabara con ellos, tenía 23 años, y yo de adolescente había escuchado sus discos en mi habitación, era excitante estar en el estudio con ellos”. El grupo de texanos afroamericanos tenía un background ligado al gospel y al jazz, y él era “un chico blanco de Los Ángeles que le gustaba el jazz”, según explicó eran “dos mundos distintos”. Y los cinco años que estuvo con ellos fueron valiosísima experiencia.

Para finalizar la clínica, un grupo de alumnos subió al escenario para tocar frente a Carlton, que ponderó su estilo y actitud. “Esa alegría no enseña. Sigan haciendo lo que están haciendo”, dijo. A continuación, los alumnos tuvieron el lujo de compartir el escenario con el mismísimo Mr.335.


Fotos:

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